A veces me preguntan o me reconocen como feminista, aunque no sé exactamente qué acción detonó esa percepción, no me molesta en absoluto al contrario, he asistido a la marcha y me sumo al movimiento por situaciones propias y también porque me rehúso a aceptar que las injusticias sigan existiendo. Mi relación con el feminismo ha sido una evolución, al principio me identificaba con el movimiento por sentimiento, pero sin conocer los términos técnicos. Conforme crezco y adquiero nuevas perspectivas, me doy cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, he escuchado críticas sobre qué te hace "mejor" o "peor" feminista, basándose en juicios morales. Desde mi punto de vista, la ética depende de cada quien. En mi caso, no pretendo ser "la mejor", pero trato de no hablar mal de otras ni de sus pensamientos, porque esos son los valores que me definen como persona. El apoyo debe ser permanente y no de un solo día. La sororidad, no significa que todas debamos ser amigas, sino mantener ese apoyo constante de no querer que otra mujer sea víctima, sea o no cercana.
Esto no me hace más o menos feminista, porque la esencia del movimiento es alcanzar la igualdad de derechos, oportunidades y libertades, eliminando las barreras históricas que nos han dejado en desventaja. A quienes preguntan por qué seguimos marchando "si ya existe mucho apoyo", la respuesta es triste pero clara: en muchos lugares la violencia sigue igual o incluso peor, con feminicidios en aumento y críticas hacia nuestras formas de protesta, El feminismo no es una meta de perfección, sino un camino de aprendizaje constante. No se trata de ser "perfecta", sino de ser una mujer consciente que elige la empatía sobre la competencia. Porque al final del día, cuestionar lo que nos enseñaron y decidir cambiar es lo que realmente transforma nuestro entorno, educarnos es un acto de resistencia y protesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario